Thursday, December 8, 2011

Cuando la democracia muere un poco

Sobre la partida de Guillermo O´Donnell y el Estado de Emergencia en Cajamarca

Guillermo O´Donnell (GOD para sus alumnos) solía decir en clases que durante años tuvo que estudiar algo que detestaba: los regímenes autoritarios. Por eso –continuaba-- quería concentrarse en un objeto de análisis que le producía gran alegría: la democracia. Su último libro Democracia, agencia y Estado no solo es la síntesis académica de sus convicciones políticas, sino también un esfuerzo por comprender la democracia desde su micro-fundación. La democracia vista desde el individuo a través de la provisión de las garantías que solo el Estado puede salvaguardar, las que convierten a una persona en un ciudadano. No hay democracia sin un Estado que construya ciudadanos. Esa fue la última lección que recibimos del D10S de la ciencia política latinoamericana.

GOD falleció la semana pasada. Tuvo el don todopoderoso de anticiparse a los sucesos políticos trascendentales de América Latina, de poner los términos del debate de cada década. Lo hizo con los “estados burocráticos autoritarios”, con las transiciones desde regímenes autoritarios (nótese la rigurosidad: no hablaba de transiciones “hacia la democracia”), cuando acuñó el término “democracia delegativa” (tantas veces mentada, pocas leída) y, más recientemente, con la precariedad estatal. Su último libro (arriba mencionado) anuncia lo que ya estamos viviendo: el desafío de consolidar la democracia desde la ciudadanía. Y es acá donde nuestro país es un caso fascinante de estudio y preocupante en la práctica.

La semana pasada comenté que en el Perú se comparte un sentido común de derecha para gobernar, pero había restringido mi argumento al plano económico. En cuestiones de seguridad pública, el Presidente Humala tampoco hace la diferencia con sus antecesores. En menos de seis meses, desilusiona a sus seguidores utilizando una tara que los peruanos hemos heredado de la época de la violencia política: declarar Estado de Emergencia al primer desconcierto. Véalo como facilismo o rendición prematura de un aprendiz de mandatario, Humala se somete a los reflejos propios de un gobernante incapaz de poner orden sin vulnerar los derechos elementales de sus gobernados. Ahora recibe nuevos aplausos. Por ejemplo, Rosa María Palacios indica que “sólo se suspenden cuatro derechos constitucionales” (sic). ¿Las demandas sociales de los cajamarquinos ameritan la suspensión siquiera de un solo derecho como el de la libertad personal? ¿No se dan cuenta los “defensores de la democracia” que se pone la valla muy baja con esta medida y que se abre el camino para justificar políticas más severas? Así empiezan los autoritarismos competitivos, si los dejamos empezar.

Con la partida de GOD, la ciencia política muere un poco, porque cuando desaparece un irremplazable, la disciplina lo siente en su conjunto. No solo entristece a los que tuvimos la suerte de atender sus clases, sino a los millones que lo leyeron, a los que vemos la política latinoamericana con los conceptos que propuso. GOD nos enseñó a entristecernos cuando la democracia languidece. Y eso sucede cuando se restringen las libertades individuales de los ciudadanos. Es así que la democracia murió un poco con Toledo, con García y sigue muriendo con Humala. Murió un poco más con el Arequipazo, con el Baguazo, y estos días muere un poco desde Cajamarca. Porque dejar a ciudadanos vulnerables ante la arbitrariedad de una autoridad novata y despistada no resuelve nada y ofende mucho. Porque el Estado no protege, sino deja sin protección. Porque se establecen “ciudadanos de segunda categoría” y porque los gobernantes pierden la categoría para gobernar. Una semana triste para los politólogos y para todos aquellos con convicciones democráticas.

Publicado en Correo Semanal, 8 de Diciembre del 2011

2 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Una investigación sobre los Frentes de Defensa y los líderes regionales en esta clase de conflictos sociales es muy necesaria en estos tiempos. Creo que mirar las cosas desde afuera con un punto de vista general no ayuda en nada. Hay actores, intereses y dinámicas locales que deben conocerse más para poder opinar sobre la pertinencia o no de una Estado de Emergencia, no creo que se trate solamente de "demandas sociales", el conflicto tiene muchos matices.

Patricia

December 25, 2011 at 6:39 PM  
Anonymous Anonymous said...

Llego a tu blog derivada por los comentarios de otros expatríes, no siempre amables, como debe ser.
O'Donnell es una referencia para quienes todavía intentamos pensar América; además gozaba de un sentido del humor, que gratifica frente a tanta solemnidad y corrección política.
M. C-A

December 27, 2011 at 9:13 AM  

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