Saturday, May 29, 2010

Compárame: Colombia y Perú

Para muchos, Colombia es un país esquizofrénico. Por un lado, existe un alto nivel de institucionalidad de la política, con una clase política cultivada y propositiva, con campañas electorales que exploran y debaten a profundidad propuestas de gobierno. Por otro lado, es una sociedad con el conflicto interno más longevo del continente, con una política clientelar donde la compra de votos es moneda corriente, y con las consecuencias del desplazamiento y la pobreza. Las noticias sobre el actual proceso electoral colombiano han privilegiado la primera dimensión, y de hecho la opinión pública peruana se ha contagiado de la emoción de la campaña de Mockus, de los más de 10 debates presidenciales programáticos, de la participación de intelectuales de primera línea; al punto que ha despertado "sanas envidias" y ha hecho que la comparación con nuestra política sea más que odiosa. Para muestra: mientras Elster, Habermas y Ostrom apoyan a Mockus; en nuestro medio, Adrianzén, Lynch y López se pronuncian a favor de Humala.

Sin embargo, esa otra dimensión de la política colombiana se ha invisibilizado. Por ejemplo, cuando Mockus plantea sus políticas de cambio en la cultura ciudadana, asume una falsa homogeneidad, y supone una población sin tensiones de desigualdad económica y social. Cuando se plantea un cambio en la política, éste se concibe en términos de forma, como si se negara el realismo brutal de las FARC y paramilitares. En ese sentido, mal que bien, creo que en el Perú somos más sensibles a los problemas de fondo, tan profundos como "mundanos": trabajo, pobreza, desigualdad, conflictividad social. Es cierto que en el medio va creciendo una agenda post-liberal que se aleja de los problemas más urgentes; pero confío en que los debates electorales girarán más en torno a las políticas de lucha contra la pobreza que sobre la legalización de la marihuana.

Tengo la impresión de que nuestro país no necesita émulos de Mockus. O, en todo caso, que trasciendan sus limitaciones. La política requiere cambios en el estilo, pero sobre todo apuntar a los problemas concretos y urgentes. Tampoco creo que un candidato sea mejor que otro si cita a Habermas en sus discursos. Recuerden las caras absortas de los cocaleros bolivianos cuando García Linera lo hacía en campañas pasadas. Dejemos de jugar por un momento a ser los ciudadanos del mundo y asumamos la vergüenza de un país desigual, violento y excluyente. Mientras seguimos creyéndonos la historia del ciudadano posmoderno, no hemos resuelto siquiera los problemas premodernos de un país sin ciudadanos. La comparación con nuestros vecinos ayuda, pero sobre todo si podemos aprender más de nosotros mismos. La imitación ingenua es perjudicial. Como dirían Los Titanes de Colombia, "compárame... aunque salga ganando, yo he perdido".

Publicado en Correo, 29 de Mayo del 2010.

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2 Comments:

Anonymous Uriel said...

Hola:

A decir verdad esta frase es una patada al cerebro.No sólo eso, tambien a toda esperanza y ilusión.

"Dejemos de jugar por un momento a ser los ciudadanos del mundo y asumamos la vergüenza de un país desigual, violento y excluyente. Mientras seguimos creyéndonos la historia del ciudadano posmoderno, no hemos resuelto siquiera los problemas premodernos de un país sin ciudadanos."

May 29, 2010 at 1:41 PM  
Anonymous René Gastelumendi said...

Análisis socio político comparado de países limítrofes latinoamericanos.

Dictado por: Oscar Quezada

Lugar: El Tumbao.

Vacantes Limitadas.

May 30, 2010 at 1:10 PM  

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