Sunday, April 5, 2009

We All Together - Tour 1986 - Chicago

(Heduardo's style)


We All Together was part of a Peruvian pop music trilogy circa 1968-1974, along with Los Shains and Traffic Sound.


Romeo Grompone, an Uruguayan singer, led the band since the beginning. His voice echoes Lennon's, but doesn't quite have the power or the angst; call it 75% Lennon and 25% Samir.


Like most of the Peruvian bands of the time, We All Together never made much noise outside of their native land, and so their albums languished in obscurity for many years.



Grompone is from Montevideo, but the band was formed in Lima with the three other Peruvian musicians: Humberto Campodonico, Gonzalo Portocarrero, and Carlos Tapia (drums)


Although Grompone is from Uruguay, his accent is reasonably unobtrusive, and the band shows an adequate grasp of English on their original tunes.


Grompone's love for Lennon is well manifested on the opening cut on the album "Desco Club", which is We All Together's take on "Imagine"


"Hey Revolution" is a very politically oriented track that is probably trying to ape "Revolution" in both sound and sentiment; although musically it's much closer to Marambio's "Llaman a la Puerta"


"Turn Left" a 45 track written by band members Humberto Campodonico and Carlos Tapia has a slightly Old English bent and is marked by some interesting transitions.



The guys had worked together for a few years and were clearly coalescing as a unit, giving the album more of band feel.


The songwriting became a bit more adventurous, as there is more experimentation with some unusual chord structures and time signatures, as we can appreciate in "Coca Leaves Party System" and "Ayahuasca All Stars"



Their farewell concert, in Chicago, in 1986 was their last public presentation. Grompone is retired in Cuba, Campodonico has a TV program in Nicaragua, Carlos Tapia is a political advisor in Peru. Portocarrero still plays the guitar every Thursday at La Posada del Angel.



The announcement of an Argentinian support-band --We All Together was very popular in former authoritarian regimes.

Texto: Algunos parrafos fueron adaptados de textos de George Bonilla
Fotos: El Jorobado
Nota: Si existe homonimia entre los musicos y algunos cientificos sociales peruanos, es pura coincidencia.

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Wednesday, March 11, 2009

No fui yo, era Arguedas


Muy pocos la vieron, a pesar que el mundo de la blogósfera (y de mis detractores) está repleto de especialistas en literatura. El post anterior no fue una “carta de despedida” (gracias Heduardo por continuar el estilo epistolar) sino una “adaptación” (o “plagio”, como quieran llamarlo) de una misiva que José María Arguedas escribió luego de una controvertida mesa redonda en la que científicos sociales (“dos sabios sociólogos y un economista”) criticaran su novela “Todas las Sangres”. Evidentemente, hay un abismo de distancia entre nuestro admirable antropólogo y novelista, y este blogger palomilla de ventana; y pido disculpas si con esto ofendí su memoria. Así pues, señores intelectuales, sesudos críticos de la realidad (y de la ficción), comentaristas afinados, sus opiniones (desde el que se burla de mi enésima despedida, el que me califica de cursi y huachafo, hasta el que me recomienda “tener hembrita para levantar mi autoestima”, sic) no tienen sentido…Cómo les digo para que me entiendan? Esto fue una joda para VideoMatch!

A continuación les copio la cita textual de la carta de Arguedas (que vale aclarar, no se suicidó después de escribirla) para que ustedes mismos comparen y hagan “el dos gotas de agua” con mi post “He posteado en vano” (ni con ayudita la vieron). En breve responderé el cargamontón de los mancheros del “Club de la Pelea”…no, del “Te Meto Combo Club”…tampoco..cómo se llama? Bueno, ustedes saben a lo que me refiero.

“Creo que hoy mi vida ha dejado por entero de tener razón de ser.

Destrozado mi hogar por la influencia lenta y progresiva de incompatibilidades entre mi esposa y yo; convencido hoy mismo de la inutilidad o impractibilidad de formar otro hogar con una joven a quien pido perdón; casi demostrado por dos sabios sociólogos y un economista, también hoy, de que mi libro “Todas las Sangres” es negativo para el país, no tengo nada que hacer ya en este mundo. Mis fuerzan han declinado creo que irremediablemente.

Pido perdón a los que me estimaron por cuanto de incorrecto haya podido hacer contra cualquier, aunque no recuerdo nada de esto. He tratado de vivir para servir a los demás. Me voy o me iré a la tierra en que nací y procuraré morir allí de inmediato. Que me canten en quechua cada cierto tiempo donde quiera que me haya enterrado en Andahuaylas, aunque los sociólogos tomen a broma este ruego –y con razón—creo que el canto me llegará no sé dónde ni cómo.

Siento algún terror al mismo tiempo que una gran esperanza. Los poderes que dirigen a los países monstruos, especialmente a los Estados Unidos, que, a su vez, disponen el destino de los países pequeños y de toda la gente, serán transformados. Y quizá haya para el hombre en algún tiempo la felicidad. El dolor existirá para hacer posible que la felicidad sea reconocida, vivida y convertida en fuente de infinito y triunfal aliento.

Perdón y adiós. Que Celia y Sybila me perdonen.

José María

(El quechua será inmortal, amigos de esta noche. Y eso no se mastica, solo se habla y se oye)”


(José María Arguedas, 23 de junio de 1965. Fuente: Rochabrun, Guillermo (ed.). La Mesa Redonda sobre “Todas las Sangres” del 23 de junio de 1965. Lima: PUCP-IEP, 2000. Pg. 65).

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Saturday, October 25, 2008

Calamaro

Sinceramente, hay pocos momentos en los que me gustaría estar en Lima. Cuando la U gana un gran partido, cuando un amigo se casa (para cagarme de la risa, claro está), cuando quiero un arroz con pollo (en la mesa familiar). Este domingo es uno de esos momentos. Mi cantante favorito dará un concierto y sólo me queda llamar al celular de una vieja cómplice a determinado momento de la noche para escucharlo cantar lo que dure una tarjeta telefónica comprada por internet.

La primera vez que canté una canción de Calamaro, sin saberlo, fue cuando tenía cinco años y me daba mucho frio bañarme en la sierra. “Hace frio y estoy lejos de casa…”. Tiempo después, lo reconocería como integrante de Los Abuelos de la Nada, de Los Rodríguez, de sus idas y vueltas. Recuerdo las fiestas de secundaria con “No se puede vivir del amor” (¿se acuerdan del comercial de Jeans Duck Head?). En 1993, andaba con un casete de él comprado en Quilca, en mi Walkman Sports amarillo, oyendo la mejor canción ever, “no me claves, los puñales…”. Creo que con el ritmo de esa canción aprendí a andar en la vida. Luego simplemente vino la veneración: su exageración de solista (discos dobles, discos quíntuples!), sus tangos, sus selecciones, sus remakes, luego simplemente vino cualquier cosa, pero siempre bienvenida.

Sé que no es el mejor cantante del mundo, sé que su look de Bob Dylan es parte del subdesarrollo, que su voz se agota con facilidad, que abusa de la creatividad y es capaz de grabar cualquier huevada (El Salmón está repleto)… Pero creo que precisamente en eso se basa la predilección por nuestros ídolos musicales, porque nos acompañaron con sus letras precisas, porque las penas de amor siempre serán Crímenes Perfectos, porque “salir a huevear” siempre será Loco, porque “el afán” siempre será su versión de Algo Contigo, la “aventura” siempre será Sin Documentos… porque nuestras biografías siempre tendrán sus canciones como soundtrack.

En 1998, una inoportuna fiebre me impidió ir a El Silencio aquella tarde de verano. Hoy envidio a los que irán al Monumental, a los que estarán en primera fila, a los que simplemente podrán corear sus canciones frente a él… Pero ya nos encontraremos pronto Andrés, frente a un micrófono –como aquella vez en Arica--, y cantaremos Flaca a dúo, como siempre sucede en mis ridículos sueños.


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Friday, October 24, 2008

Flashbacks en Nicaragua

Nicaragua me causa constantemente flashbacks. Apagones, asentamientos humanos, polarización política, bancos de filas eternas, baladas melosas de El Buky everywhere. De un momento a otro, me encuentro en el Perú de los ochentas: militantes fanáticos que no han perdido fe alguna en las identidades políticas, banderas rojas y negras cuya proliferación generaría escalofríos a cualquier peruano, la política en las calles, en las plazas, en las “rotondas”… (¿Y si la “revolución” no fuera acaso también un flashback del que no queremos darnos cuenta?).

Cada vez que salgo a la calle, tengo la sensación de no saber a dónde voy. Managua, where streets have no name, es un laberinto de referencias eternas que se rehúsan a pasar al olvido (“de donde fue la casa de los Mejía Godoy, tres cuadras arriba, una y media al lago”). Sin embargo, nuevamente los flashbacks, pero esta vez al rescate del perdido: ese halo de familiaridad que te permite avanzar por la ciudad en medio de bocinazos, de gente que pide limosnas en los semáforos en rojo, de conductores temerarios que desafían un cruce con una mentada de madre en la punta de la boca.

El último flashback fue una canción de un colombiano que me hizo regresar a tu sonrisa, la que espero volver a ver sin pretextos la próxima vez.

Ps. No tengo que contar las crónicas del fin de semana, pues otra blogger ya lo hizo por mí…je, lo que sucede cuando dos bloggers se encuentran. (Debo confesar que solo para "joder" el nickname Peludo, he decido afeitarme y cortarme el cabello).

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