La memoria de La Memoria 2
“Los tiempos de la memoria son distintos”, fue una de las frases que más me aleccionaron cuando trabajé en la CVR. Creo que es el momento de demostrar la lección aprendida.Hace unas semanas propuse hacer una suerte de “memoria de La Memoria” como una reconstrucción “behind the scenes” de aquella institución. Plantee además compartir testimonios, cuán más políticamente incorrectos mejor. “Con el ánimo de joder” (y sin mala leche) que caracteriza a este blog. Luego de que algunos se unieron al llamado, de haber recibido algunos testimonios voluntarios y de escribir algunos posts (no publicados) recordando situaciones incómodas, he llegado a la conclusión de desistir de tal tarea. Para decirlo de un modo más directo: “arrugo”.
La razón es sencilla: cualquier tipo de críticas, incluidas las cachosas que propuse, podrían terminar perjudicando aún más a una causa aún débil, que requiere de todo tipo de apoyo, y –por el momento—resulta conveniente dejar de lado cuestionamientos, seamos sinceros, secundarios. Las historias de vida cotidiana laboral de la CVR –que eran las que me interesaba resaltar-- quizás hayan tenido el mismo nivel de frivolidad que el de cualquier centro de trabajo, pero ello no debe empañar la gran labor que se hizo. A la que yo mismo contribuí, y de la que me siento orgulloso.
A veces los ánimos de joder pueden ser contraproducentes y creo que esta vez iba a serlo. No tengo ningún interés particular en plantear críticas a la CVR. No tengo ningún tipo de resentimiento con esta institución –por el contrario, aprendí y me desarrollé profesionalmente ahí--; ni posición política o ideológica opuesta. Sé que hay algunos que sí tienen sus paltas y sus fijaciones, y la verdad no quiero caer, ni por casualidad si quiera, dentro de ese grupo de fujimoristas pragmáticos, búfalos mediocres, e intelectuales progresistas que aún no resuelven sus paltas de juventud.
Quedará en la conciencia de los intelectuales y profesionales que trabajaron ahí la falta de seriedad con la que asumieron esta responsabilidad. Una vergüenza por los que no estuvieron a la altura. Por mi lado, me he dado cuenta, que hay cosas con las cuales no hay que joder, ni siquiera en broma. ¿Será que estoy perdiendo las ganas de joder? ¿Por qué será?
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