Saturday, March 12, 2011

El tsunami no lleva tu nombre

Luego de las elecciones de 1990, Chema Salcedo escribió un ensayo para entender el inesperado e intempestivo crecimiento de respaldo de la candidatura de un desconocido. Lo bautizó como El tsunami Fujimori, no sólo haciendo referencia al parentesco japonés con el personaje en cuestión, sino como metáfora perfecta para comprender la causa de este fenómeno político. Los tsunamis -los recientes acontecimientos naturales nos permiten corroborar su significado- son reflejos, hasta cierto punto epifenómenos, provocados por grandes sismos que los antecedieron. El movimiento de las placas tectónicas de la sociedad peruana de los ochenta (conflicto interno, hiperinflación, crisis de representatividad) fue el origen de la aparición del outsider en la política peruana. Así como no hay tsunami sin sismo previo, no hay outsider sin crisis que lo anteceda.

En nuestro medio abusamos del uso del término outsider como si cualquiera lo fuera. Se cree que alguien que sube en las encuestas de un momento a otro lo es. O que basta que un político baile reggaetón en un programa televisivo para que lo sea. Tantos errores sobre el uso del término se han cometido, que la chapa le cae a todos. La confusión se agrava por el hecho de que los partidos políticos son casi inexistentes en nuestro medio, lo que hace que no quede claro si alguien emerge por dentro o por fuera del sistema partidario (aunque este concepto sea en sí mismo una exageración).

Un outsider es alguien que emerge por fuera del sistema político (medios de comunicación, fuerzas militares, deporte) y termina representando a un sector del electorado que no se hallaba enganchado con ningún proyecto político. Sólo se puede ser outsider una vez en la vida, porque luego de la aparición, su permanencia termina identificándolo con la clase política. Si bien Fujimori, Toledo y Humala fueron en su momento outsiders, inmediatamente luego de la primera elección se convirtieron en parte del establishment. Yo agregaría que un outsider llega a ser electoralmente exitoso cuando aparece en un contexto de crisis y cambio. Para volver a la metáfora original, cuando es precedido por un gran remezón. Fujimori y Toledo fueron outsiders exitosos por las crisis económicas y políticas que los precedieron, respectivamente. En momentos en que el electorado siente que tiene poco que perder -ya lo dice Kurt Weyland-, se puede tomar riesgos como votar por un desconocido. Pero en contextos de estabilidad, el electorado se vuelve conservador, y los políticos que reflejen mesura son los preferidos (no casualmente Toledo dio el salto de outsider a insider). El Perú versión 2011 no es tierra fértil para outsiders. Ni volatilidad electoral, ni radicalismo, ni payasadas justifican la aparición de un tsunami. Sólo un fuerte sismo que no ha sucedido últimamente. ¿O usted lo ha sentido?

Publicado en Correo, 12 de Marzo del 2011.

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8 Comments:

Blogger Richard Torchiani said...

Excelente post!
Muy buen análisis

March 12, 2011 at 9:02 AM  
Anonymous M said...

Hola Carlos,

Muy buen artículo, pero ¿cómo explicas lo de Ollanta? Entiendo que el fue un outsider ¿Cuál fue el remezón previo para esa casi llegada a Palacio? Tengo claro que hubo varias crisis durante y al final del gobierno de Toledo(Arequipazo, Andahuaylazo, etc), pero ¿Cuál fue el punto de quiebre que le dió el arrastre? ¿Crisis de representación o una wada de esas?

March 12, 2011 at 9:37 AM  
Blogger Carlos Meléndez said...

M, precisamente como no hubo remezón previo, Humala no ganó la segunda vuelta. Me explico: un outsider tiene éxito cuando hay una crisis o cuando existe la percepción de ella. Fujimori y Toledo precedieron a las crisis de 1990 y del 2000, respectivamente. Para el 2006, cuando surge Humala, había una sensación de crisis de gobernabilidad, pero no era acompañada por una crisis económica. Por eso crece Humala, pero no lo suficiente. En cambio ahora, 2011, no hay sensación generalizada de crisis, por ello no vemos a un outsider exitoso.

March 12, 2011 at 9:41 AM  
Anonymous Anonymous said...

Buen artículo Meléndez. Cuándo estás por Perú de regreso? Vi en las solapas de "La iniciación de la política" que en 2010 habrías publicado un libro titulado "La soledad de la política". Dime, ya está a la venta?

Una pregunta, ¿han existido casos donde hayan sido los actores políticos (insiders y outsiders) quienes hayan creado un sentimiento tal de crisis (sin que en términos extrictamente económicos ni gubernamentales esta sea tan evidente) y cuyo desenlace haya sido la victoria de un outsider? ¿Habrá sido tal vez ese el juego de la atractividad de Humala en 2006?

Otra cosa, ¿crees tú que la moderación actual de Humala le haya hecho perder votos, o estos ya estuvieron periddos de antemano, desde que la gente está en otra? He escuchado a algunos analistas políticos que teniendo tantos candidatos en el centrismo híbrido, Humala hubiera podido romper y constituirse como una opción diference, ¿hubiera sido ello acertado? ¿o, por el contrario, lo mejor que hizo fue sintonizar con el voto?

Mucha pregunta sobre Humala, pero es un fenómeno que me llama la atención, más que Castañeda o Toledo.

Saludos y éxitos

March 12, 2011 at 3:19 PM  
Blogger Carlos Meléndez said...

Estimado,

Sí creo que los actores políticos pueden generar sensaciones de crisis; o sobre todo la necesidad de un cambio grande. Para mi ello explica el éxito relativo de Humala el 2006 (recordemos que ganó la primera vuelta).

Es difícil saber por qué Humala no mantuvo su electorado. Debe ser en parte porque se moderó, pero también porque no intentó "institucionalizar" ese apoyo en una organización más estable. No pudo construir un partido con candidaturas regionales y congresales con peso propio y perdió el tiempo haciéndose el bacán meciendo a los otros actores de izquierda.

Con respecto a La Soledad de la Política, estará pronto en librerías. Ah, y por si acaso, he vuelto a Lima por unos meses.

March 12, 2011 at 3:35 PM  
Anonymous Dario Enriquez said...

Humala ha perdido los votos "prestaditos" que tuvo en la primera vuelta del Fujimorismo (que no se identificaba con Martha Chavez) y también del Toledismo que estaba en retirada en el 2006 al no tener candidato presidencial. Hablo de los votos marginales (por ubicacion pero no por significacion) tanto del Fujimorismo como del Toledismo. Hoy tanto Keiko como Toledo los han recuperado y entonces Humala ha tenido una base mucho mas pequena para empezar. Sin embargo parece haber crecido un poco mas

March 12, 2011 at 10:29 PM  
Blogger Jose Alejandro Godoy said...

Y la subida de PPK que es? El anverso de lo que pasaba con Susana, con otros sectores urbanos, esta vez conservadores?

March 13, 2011 at 12:25 PM  
Anonymous Anonymous said...

bueno, tambien hay el efecto de chavez con humala. recuerden el rol de este en el proceso electoral pasado. Atacando incluso a García y al margen de que estemos a favor de este ultimo o no, la clase media pudo haber tenido cierto temor a que el venezolano termine hablando en la plaza san martin al lado de humala ya como presidente.ESO TAL VEZ SERIA BUENO CONSIDERARLO COMO PARTE DEL ANALISIS POLITICO.

March 13, 2011 at 2:21 PM  

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