Sunday, March 2, 2008

La Papa y el Economista


Piense en una causa. En un aji de gallina. Obviamente en una papa a la huancaína. Piense en el lomo saltado, o en la papa rellena. La papa esta en todas partes. Es inevitable, exquisitamente imposible, no pensar en nuestra comida y no tener a la papa metida en nuestra dieta y en nuestros mas queridos platos. En el ultimo numero, The Economist le dedica tres artículos a nuestro queridísimo tubérculo.

En el primero (The potato. Spud we like), tomando como pretexto que se trata del anio internacional de este tubérculo, hace una breve referencia al papel de la papa en el desarrollo económico mundial, en la liberalización del comercio y en la globalizacion. Se menciona, por ejemplo, el rol que cumplió el desarrollo de su cultivo en la revolución industrial en Inglaterra en el siglo XIX, con cita de Engels incluida: the potato was the equal of iron for its “historically revolutionary role”. (http://www.economist.com/opinion/displaystory.cfm?story_id=10766030)

El segundo articulo (Llamas and smash) trata sobre la política de Estado peruana para dar un impulso a la producción y exportación de nuestro tubérculo de bandera. Provee unas cifras interesantes sobre nuestro consumo (comemos mas arroz que papa, por ejemplo) y sus consecuencia en la economía local. Y obviamente llama la atencion sobre las contradicciones de nuestra identidad sobre la papa: la queremos, la amamos, pero no promovemos su producción estratégica. Citas de Alan Garcia incluidas.(http://www.economist.com/world/la/displaystory.cfm?story_id=10766599)

El tercero trata de la reseña de un libro de reciente publicación: Propitious Esculent: The Potato in World History. Como senialan en la revista, se trata en una de las mas completas biografias de la papa (por lo menos en ingles y disponible en Amazon), desarrollada por John Reader. 315 paginas de papa, en todo caso: “First domesticated in the Andes, the potato was carried to Europe in the 16th century. At first Europeans were suspicious: the potato was variously thought to be an aphrodisiac, to cause leprosy or to be poisonous. But it slowly caught on as its merits in times of famine and war became apparent (it is more reliable than grain and remains hidden underground until harvested). By the late 18th century it was being hailed as a wonder-food—for the poor, at least. Marie Antoinette promoted potatoes by wearing their flowers in her hair”. (http://www.economist.com/books/displaystory.cfm?story_id=10759072)

Fuente de la fotografia: The Economist.

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