Saturday, August 7, 2010

Honestidad Brutal

La honestidad puede ser otro tipo de anti-política. Cuando no hay programas distintivos o planteamientos serios (o no se quiere tomar el trabajo de hacerlos), se recurre al facilismo del discurso de la "honestidad brutal". Este rollo personaliza la lid electoral, la convierte en una competencia de acusaciones personales, de dimes y diretes que lindan con la denuncia fácil, el rumor de café que termina en una inútil demostración de credenciales de buena conducta. No es que la honradez de los candidatos sea un elemento secundario; para nada. Pero que el debate electoral se centre exclusivamente en saber quién es el niño bueno del salón, va en desmedro de los que quieren escuchar planteamientos para su ciudad (o quizás oculta las incapacidades de los propios equipos de campaña para elaborarlos).

Por otro lado, existe un gran sector de la población para el que la honestidad importa poco para definir sus preferencias electorales. Según IOP-PUCP, el 35% de los encuestados prefiere "a alguien que haga obras aunque robe". No es casual que controvertidos alcaldes distritales vayan primeros en las encuestas. Por más que a Allison se le hayan descubierto conexiones con Business Track o haya estado envuelto en delitos migratorios, va firme con un envidiable 50% de intención de voto en Magdalena. Por más que Burgos no sea un alcalde confiable, cambie de emblema partidario de un día a otro, y utilice al Serenazgo de su distrito como fuerza de choque contra sus rivales, cuenta con el 31% de apoyo electoral. Por más que Masías no entienda "la memoria" como sus críticos, retire la Feria del Libro de su distrito o tenga "portátiles digitales", tiene un sólido 36% de las preferencias miraflorinas. ¿Por qué?

Ello no es consecuencia de la "desinformación de la ciudadanía", como señala Ernesto Velit, quien considera -gran análisis- que rige el "más vale malo conocido que bueno por conocer". La desinformación es del analista (¿?), quien olvida (o no sabe) que por ejemplo, en SJL, los tres principales candidatos (Burgos, Chiroque y Rabanal) ya han sido alcaldes y son más conocidos que la ruda; y que la gente está al tanto del "currículum" o "prontuario" -según sea el caso- de los postulantes.

Los alcaldes-candidatos de cuestionada honestidad van adelante y podrían ganar la elección, pues cuentan con la ventaja de estar ya en el puesto público, desde donde se pueden repartir prebendas, las ofertas y negociaciones políticas son más confiables y creíbles, disponen de los recursos ediles para sus fines políticos, y han demostrado mal que bien cierta eficiencia (o al menos reciprocidad) con sectores de estratégico apoyo político. Por eso resultan inmunes al discurso de la "honestidad brutal" en el que erróneamente insisten sus contrincantes.

Publicado en Correo, 7 de Agosto del 2010

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2 Comments:

Anonymous Dario Enriquez said...

Jorobado,
Decir que la gente acepta "que haga obras aunque robe" o que la gente que no opina como uno esta "desinformada" es, por decir lo menos, superficial y tendencioso
Es una consecuencia de creer que su punto de vista es EL punto de vista, ese ETNOCENTRISMO (si cabe el término) que caracteriza a nuestros "intelectuales de élite" (véase las comillas)
Me hace recordar -disculpen el ejemplo "prosaico"- cuando los comentaristas deportivos rebuznan sus "comentarios". La clasica es la del que comenta un "off-side" porque el juez de linea no aplico la ultima regla FIFA de "la duda favorece al atacante". Agrega el sabio comentarista que "como habia duda en la posicion adelantada no debio cobrarse". Tremendo comentario. El "periodista" deportivo juzga porque "él tuvo la duda", pero el juez de linea debe aplicar la norma si él mismo tiene duda y si cobra es porque EL JUEZ NO TUVO DUDA. Como hace el periodista para saber si el juez de linea tuvo duda? Pues logico, si él que es "eximio" periodista tuvo la duda, el juez TIENE que haberla tenido. No hay otra. Asi es la logica de nuestros "intelectuales analistas politicos"

August 9, 2010 at 4:34 PM  
Anonymous lucho apaza said...

Creo que el comentario de Dario es un poco fregado de captar al inciio... pero entiendo por donde va ese viento.
Tal vez gente como Velit y demas analistas crean, con razon, que los parametros eticos deben ser temas clave en una eleccion y que de acuerdo a ello los ciudadanos deben elegir autoridades. Eso esta bien para explicar el "deber ser", la vaina es que en nuestro actual Peru de anomia generalizada y donde la pendejada es una religion, un analista tendria que lanzar una acida critica a sus propios ciudadanos por consentir esa corruptela. Pero no. Se habla de "desinformacion", lo cual es payasesco y hasta despectivo.

Los votantes de Allison, Kouri, o Burgos, no son "desinformados", ni idiotas ni lunaticos (verdadero significado del termino "desinformado" hoy en dia). Al contrario. Saben que su candidato preferido es cutrero/florero/cabeceador, pero aun asi lo aceptan. La vaina es que el analista no chequea "lo que piensa la masa" ni porque lo piensa. Solo condena lo que, segun èl resulta "incorrecto" y exige a su publico asumir esas mismas ideas. Chevere. Pero eso ya no es ser "analista", sino de frente tomar partido por fulano o zutano. Mejor reflexionar la pregunta del millon "¿Por que los conchudos/ratas/traferos ganan?"

August 13, 2010 at 6:21 PM  

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