Saturday, August 14, 2010

En defensa de los tránsfugas

Se cuestiona frecuentemente a los políticos que cambian de emblema político. Se les llama peyorativamente "tránsfugas", reviviendo aquellos vergonzosos eventos del 2000, en los que "opositores" al fujimorismo vendieron su fidelidad política a Montesinos y al régimen autoritario. "Tránsfuga" se ha convertido en un insulto, pero sobre todo en una acusación política de falsedad, de falta de consecuencia, de ausencia de principios; es una ofensa que cualquiera quisiera evitar.

Pero el "tránsfuga" del 2010 es distinto. En un interesante y laborioso análisis, Francisco Canaza ha elaborado un "transfugómetro municipal" analizando cuatro listas de candidatos al concejo limeño. Según sus datos, "sorprende" que Cambio Radical y Fuerza Social sean las agrupaciones con más postulantes con pasado en otros movimientos (47% y 40%, respectivamente). ¿A qué se debe tanto "tránsfuga"?

En el país, la vía más fácil para un político es trazarse un futuro cambiando de agrupación de elección en elección. La alta "tasa de muerte" de agrupaciones efímeras hace que se prefiera abandonar los barcos antes de repararlos; lo cual no es deslealtad ni indecencia, sino instinto de sobrevivencia. Los políticos que no tienen la vocación ni la capacidad para construir proyectos sólidos migran de camiseta política como si de novios se tratase.

¿Qué culpa tienen Marisa Glave Remy y Gustavo Pacheco Villar, por mencionar sólo dos casos distintos, de que para mantenerse vigentes y activos en política hayan tenido que dejar atrás los movimientos en los que debutaron y adscribir a otros con mayores posibilidades de éxito electoral? ¿No fue acaso la sana ambición política lo que explica que en pocos años la regidora dejase el PDS, asumiera la invitación del PN, pasase a TyL y luego hiciera alianza con gente de Patria Roja en FS para no interrumpir su CV político? ¿No fue acaso la terquedad del ex parlamentario que, una vez desaparecido el FIM, se ofreciera de escudero de Toledo, primero, y de Castañeda después? ¿Qué culpa tienen estos hijos de su tiempo de no tener las agallas para formar una organización que pueda enraizarse en la sociedad? ¿Qué culpa tienen de ser practicantes de la política gitana y cortesanos de líderes ocasionales?

Se juzga con demasiada severidad a este "transfuguismo político" cuando no existen opciones que permitan la consecuencia política (salvo APRA o PPC). En una democracia sin partidos, los "tránsfugas" son moneda corriente. Esperemos sentados a los políticos fundacionales porque la vocación de mártir es escasa. Bajemos la valla y acostumbrémonos a estos reproductores de la personalización de la política, trepadores de alianzas pragmáticas y de vientres de alquiler, muestras de una política desinstitucionalizada en la que ellos siguen perpetuando los males que aprendieron a diagnosticar en sus clases de sociología y de derecho.

Publicado en Correo, 14 de Agosto del 2010.

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15 Comments:

Anonymous Carlos Torres Caro said...

Totalmente de acuerdo en dichos puntos Señor Jorobado.

August 14, 2010 at 9:04 AM  
Anonymous Anonymous said...

¿Totalmente de acuerdo con qué, mi estimado "peluquín" Torres Caro? Si Meléndez se ha puesto más ambivalente que nunca: dice que hay que perdonar a los tránsfugas y que noes su culpa, pero a la vez les dice cosas horribles.

August 14, 2010 at 10:47 AM  
Blogger Jol said...

Si el transfugismo funciona de medio para que los políticos tengan posibilidad de hacer carrera política, parece que es un mal menor, no uno que se deba mentar de madre.

Con el tiempo, quién sabe, los vientres de alquiler puedan ofrecer mayor cabida a una institucionalización, aunque sea ahora contraintuitivo.

August 16, 2010 at 12:00 AM  
Anonymous carmen ilizarbe said...

Carlos,

Interesante estudio de Francisco Canaza sobre el historial partidario de candidatos a la Alcaldía de Lima y revelador de la dinámica electoral que surge a consecuencia de la implosión que ha sufrido el sistema de partidos en el Perú. Sin embargo, creo que es pertinente una distinción respecto al término "tránsfuga". Canaza no ofrece definición en su post y la tuya es más bien vaga. Hasta donde entiendo, el tránsfuga es quien habiendo sido elegido como representante de una población por un partido (al congreso o al municipio o en los gobiernos regionales, por ejemplo) abandona el partido por el cual fue elegido y se pasa a otro. es decir, cambia de partido en pleno ejercicio de funciones como representante político. Haber circulado por varios partidos antes de postular a un cargo no califica entonces como "transfuguismo" sino como "historial político" y no debe confundirse con el primero. Esta es una primera distinción metodológica que quizás alteraría los números de Canaza y tu propio análisis.

Sobre tu conclusión, si tomamos en cuenta la distinción entre historial político (que por cierto es revelador de la ausencia de opciones institucionales como los partidos) y transfuguismo, no se sigue entonces que el transfuguismo deba o pueda ser considerado "moneda corriente" y que por lo tanto haya que "bajar la valla".

Establecer ambos términos como sinónimos puede llevar a confusión y sugerir implítamente que lo que describes en el párrafo inicial (los tránsfugas que de ser oposición pasaron a ser fujimoristas vendiéndose a Montesinos y el gobierno autoritario) debe ser aceptable en una democracia sin partidos. Y dudo que esa sea la conclusión a la que querías llegar.

August 16, 2010 at 8:12 AM  
Blogger Jol said...

Pensándolo de otra forma, el transfuguismo pueda que sirva a reacomodar coaliciones parlamentarias, según los parlamentarios encuentren arreglos a sus intereses individuales y colectivos. Si asimismo se toma por premisa que tales arreglos permitan que los parlamentarios tengan mayor poder de veto, en comparación a si actuaran de forma independiente, podría extraerse que ganarían así mayor respaldo a sus funciones, incentivos a competir en bloque en el fuero y a retomar sus curules en un período posterior. A todo esto, podría formularse una hipótesis, que el transfugismo se correlaciona de forma positiva con el historial político. Aun así entonces, el transfugismo contaría como mal menor y buen medio.

Qué dicen. Paso algo de franela recién, Carlos: el tema está más sugerente que otros en tu columna del diario.

August 17, 2010 at 1:18 AM  
Anonymous Critico cultural said...

Qué gracioso como Jol te toma en serio y encima trata de quedar bien contigo. Has generado reflexiones cantinflezcas con tu columna, jaja.

August 17, 2010 at 1:36 PM  
Blogger Jason said...

Jorobado:

Por tránsfuga entiendo, corrígeme si me equivoco, una autoridad que habiendo sido elegida por cierta población electoral a través del sufragio, se traslada de una organización política a otra en pleno ejercicio de sus labores públicas.

Dicho esto, conviene realizar un análisis de la funcionalidad de esta, o en su contraparte, de su perturbación para democracias en consolidación como la nuestra. Soy de la opinión de que el tránsfuga escapa a los mecanismos de responsiveness, puesto que este no tiene el más mínimo interés de responder por sus actos frente al electorado que lo eligió. Todo lo contrario, una vez en el poder político, los gobernantes que se adhieren a esta modalidad de escape frente a la responsabilidad que juran asumir frente al país, comienzan a utilizar dicho status de gobernantes para representar y articular intereses muy particulares en desmedro de los intereses de la población que los eligió en función a ciertas propuestas, planes de gobierno o promesas electorales.

Desde esta perspectiva, la modalidad de tránsfuga generaría más inestabilidad democrática, debido a que los electores cada vez confiaran menos en el sistema de representación, y mucha mayor volatilidad electoral, lo que no ayuda al fortalecimiento del sistema de partidos.

En cuanto a lo que se viene diciendo sobre el “historial político”, creo que desde una mirada normativa lo ideal sería que los candidatos a cargos públicos surjan de los partidos políticos (sean estos tradicionales o no), de manera que el grado de improvisación en política disminuya. Ahora que, como están las cosas, puede que el salto de un partido a otro entre periodos electorales, sea producto de la debilidad y del hermetismo (traducido en bajos niveles de democracia interna y en el predominio de cierta elite en la toma de decisiones) de los partidos políticos. Lo que haría que los potenciales candidatos a cargos públicos opten por migrar de un partido a otro. Creo que en este caso, resulta interesante observar el nexo populista y hasta caudillesco entre el líder o candidato y el pueblo o electorado, ya que cada uno de estos aspirantes al gobierno jalan una cantidad de votos no tanto por sus propuestas o proyectos, ni por que partido postulen, sino por ellos mismos, o mejor dicho por la habilidad que tengan estos para generar no solo simpatía sino relaciones duraderas con sus simpatizantes que le garanticen un apoyo a su gestión, y hasta una posible reelección.

Espero que tu próximo post tenga algo que ver con la resolución del JNE sobre la tacha a Kouri y el influjo que tendría, de darse esta, en la intención de voto para la alcaldía de Lima.

Saludos,

Jason

August 17, 2010 at 2:00 PM  
Blogger Jason said...

This comment has been removed by the author.

August 17, 2010 at 2:01 PM  
Blogger Jason said...

This comment has been removed by the author.

August 17, 2010 at 2:02 PM  
Blogger Jason said...

Jorobado:

Tengo que rectificarme en mi último comentario, no es responsiveness pues esto significaria algo asi como irresponsabilidad, es accountabillity. Espero comprendan la tontería.

Saludos,

Jason

August 17, 2010 at 7:27 PM  
Blogger Jol said...

Siendo tránsfuga pueda que rinda cuentas y represente a sus electores. La definición entraña un cambio de bancada y éste puede causar desánimo en los electores, que en un inicio apostaron por él como candidato. Así, este cambio pueda que no corresponda a sus electores, pero no implica que se mueva exclusivamente por otros intereses que no sean los de ellos. Según recuerdo, los tránsfugas declaran a la prensa algunas de las razones que motivaron su migración, buscando justificarse ante sus electores. Si no declaran que una de las razones es el poco apoyo que reciben de su partido, hasta quizá denunciando algún acto de corrupción producido al interior, por igual queda abierta la posibilidad de que su transfugismo se deba a la fragilidad de su partido.

Queda teórico y genérico todo mientras no tengamos nuevos datos, por fin llevemos estos postulados a un esquema teórico con que volver (o recién ingresar) al campo. Aunque el ejercicio teórico de todos modos es útil. Armar un concepto a partir del historial político, que se oponga a la lógica del transfugismo, conviene a tal esquema.

August 18, 2010 at 11:07 AM  
Anonymous Anonymous said...

"Se juzga con demasiada severidad a este "transfuguismo político" cuando no existen opciones que permitan la consecuencia política", pero precisamente, en eso que denominas “transfuguismo de hoy” tal vez haya consecuencia política, es decir que migran de espacio en espacio, pero al fin y al cabo los espacios ocupados pueden corresponder a partidos o agrupaciones afines. No creo que sea muy difícil dar cuenta de ello, quizás con los datos de Canaza se pueda ver eso. Teniendo en cuenta esta consideración y definiendo mejor que es transfuguismo, me parece que no se puede afirmar que los « tránsfugas" [sean] moneda corriente ». Saludos. Eduardo Malpica R.

August 19, 2010 at 9:28 AM  
Blogger TERESA CABRERA E said...

en las definiciones de tránsfuga, salvo el comentario de carmen, me extraña la opacidad con la que se alude a un elemento bien significativo en la experiencia peruana última: el móvil metálico del cambio de camiseta (el congreso de montesinos, por ejemplo, armado con costales de billetes en el SIN). respecto a la diferencia entre transfuguismo político e "historial político", al segundo le falta un adjetivo... algo como "veleidoso" por lo menos, pensando en los dos casos citados con nombre propio en el post original. Quizá lo que define si se trata de lo uno o lo otro es el efecto práctico: el cambio de proporción en la representación. si te eligieron para oposición o para hacer un contrapeso de poder y te pasas en one al oficialismo (la bancada de lay-restauración nacional en el concejo de Lima 2006-2010 es un caso). En fin, se puede discutir "tránsfuga" como categoría de análisis, pero lo que creo que está ocurriendo últimamente es más bien una resignificación política, de consecuencias prácticas, en la que se diluye la asociación del "tránsfuguismo" con la megacorrupción fujimorista y con el sabotaje a las instituciones democráticas. o sea al repartirlo por fuera de la alineación con las causas democráticas, se le limpia un poco. en resumen: si comprendo y disculpo la ambición de glave o de pacheco, se me cuelan los cáceres velásquez y torres caro. o sea a mi no me parece un problema de ciencia política, sino de impunidad.

August 19, 2010 at 10:50 PM  
Blogger Jol said...

Sino de periodismo... No creo que abstraer ambos vocablos como herramientas de estudio rechace sus consecuencias prácticas, ni acabe sin dudas oponiéndose a los nuevos sentidos que contraiga en la opinión pública y los medios. Que pase lo contrario, además, depende de la destreza y actualidad, que manejen los analistas (eso discutible).

De otro lado, el efecto que tienen los tránsfugas sobre la representación, describe lo que previamente uno observa al acercarse al transfugismo. Observaciones adicionales que nos cuenten más acerca de los movimientos que los parlamentarios hagan, en relación con los partidos, nos llevaran no solo a denunciar la impunidad, sino después a conocer y evaluar el Congreso, sugerir mecanismos alternativos a los que incentivan el transfugismo.

Si cabe veleidoso también cabe inútil.

August 20, 2010 at 12:05 PM  
Blogger Román said...

Hola Carlos, buena la entrada de la defensa de los que los que "la mayoría condena".
Estoy de acuerdo con su mirada. Sólo un detalle no poco importante:que se debe considerar que el historial político de cambiarse y pasar por varios partidos no es lo mismo que transfugismo. Y usted mismo tiene un argumento serio en ello.
Nuestra generación (los treintones) hemos crecido sin partidos así que si queremos meternos en la arena política tenemos que estar en los que existen (y éstos aparecen , desaparecen, cambian, mutan, etc) Y creo que ello no es transfugismo.
Inclusive APRA y PPC también han mutado, y parace ser que allí no hay cabida para cambiar mucho.
Abrazos
Román Aller
htpp://romanaller.blogspot.com

August 21, 2010 at 11:15 AM  

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